Si hay una canción de Mecano que nos fascine, más que ninguna otra, es la que cerraba el álbum de debut del trío. “Mecano” (1982) tenía tantos hits que era imposible pensar que alguno de sus temas pudiera pasar desapercibido. Todo él se radiaba. Esta miniatura de José María Cano, cuya letra estaba inspirada en Jean-Paul Sartre, es un caramelo naif en contra de las etiquetas y muy a favor de una juguetona ambigüedad que nos descubrió a un hermano Cano, mayor, y muy culto entonces.

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No conocemos muchas versiones de “Solo soy una persona”, de hecho sólo estas dos que nos ocupan. Por un lado el intelectualoide rey de La Movida culta, Fernando Márquez (El Zurdo), que tras darlo todo con La Mode se embarcó en este artilugio de pop delicado y muy leído. Pop Decó, como proyecto, pasó desapercibido pero nos dejó varias perlas a las que hubo que prestarle atención en su día. El disco es del año 1985 y resulta ser una crónica sobre, la extinta ya, Movida. Unía sus fuerzas a Teo Cardalda (Golpes Bajos) para crear temas como La exposición internacional de los 80 o Todos los monstruos. Pero ellos (él) que renegó de Mecano durante aquellos años se atrevió a reivindicarlos con este homenaje. Muy acorde con sus planteamientos de vida, ambigua toda ella .

Por otro lado están los chicos de Electronikboy que han tenido la valentía de rescatar el tema para las nuevas generaciones, cuestión ésta harto difícil ya que muy pocos atienden hoy a otra cosa que no sea ese Trap bastardo, el flamenquito edulcorado o el índie de letras escritas en un templo budista. Ellos le ponen el punto electrónico y bailable, que le hace falta, a una canción de arreglos originales tan minimalistas. Un riesgo importante del que salen muy bien parados y que conforma una reivindicación más del lado menos petardo de los 80, pasado por el tamiz de los 90.

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