Siempre he pensado en él más como poeta que como cantante. De hecho, la forma que tiene de cortar las sílabas, al cantar, le chirría a mucha gente. A mí me parece una seña de identidad única que potencia la melancolía de las canciones que nos regala, cada dos por tres. Ricardo Lezón debe tener un cajón lleno de batallas y no tiene reparo en darlas a conocer, sin miedo a la sobreexposición. Con su grupo, McEnroe,  lleva media docena de álbumes y nos da la sensación de que aún no han tocado techo. “Rugen las flores” es un buen ejemplo de ese pop-lirismo que tantos orgasmos sonoros me produce. Luego vino la dupla con The New Raemon y Viento Smith, la poesía…Inquieto e inquietante.

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“Esperanza” (Subterfuge Records) es el titulo que sirve para presentarse en sociedad solo como la una. El elepé, de nueve canciones, verá la luz el 6 de octubre y ya tenemos un primer adelanto. Lezón nos da un paseo por Sevilla a través de “Arena y Romero”. Junto a su hija, Jimena, desgrana una historia de “caballos reventados que miran de reojo al río”, de veranos e inviernos que empiezan y acaban, que traen esperanza. Sus versos siguen siendo tan potentes como este: “ayer estuve bebiendo de la noche a la mañana y solo recuerdo el ruido de mis pisadas”. Es tiempo de estrenos y de recogimiento. Este señor volverá a hacerme llorar. Lágrimas que pesan toda una vida…

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