¡Cuantas páginas escondidas y olvidadas en la historia del pop español! Quizá sea ésta una de las más tristes y decoloradas de La Movida. El amigo Bernardo Bonezzi fue el artista más prolífico de la Edad de Oro de la música moderna de este país. Su estatus, para los entendidos de la época,  superó al mítico Carlos Berlanga, algo que para mí resultaba excesivo pues Bonezzi no llegó nunca a facturar tantos hits como el maestro Pegamoide. Jamás. El tiempo, tan cruel como bendito, me da la razón ya que, hoy, pocos se acuerdan del ex Zombies. Aunque su carrera no la podemos limitar al mega éxito de “Groenlandia” y sus composiciones/producciones para Almodóvar y Macnamara. Fue una gran músico y productor con una amplia trayectoria como compositor de éxito de bandas sonoras (ganó el Goya en 1996 por la música de la película “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto” de Agustín Díaz Yanes).

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Reconozco el poco interés que despertaba en mí el considerado niño prodigio de La Movida pero sí que me paré, y mucho, con esta canción en concreto. En 1984, después de dar muchas vueltas, Bonezzi unió su talento al (dudoso) de la cantante americana Didi St. Louis. Facturaron un único elepé, “Bonezzi-St. Luois” (Epic/CBS), que pasó con más pena que gloria entre sus fans. Tampoco consiguió nuevos adeptos a pesar del toque místico/elegante del concepto. Demasiado pretencioso para mi gusto y abarrotado de arreglos demasiado brilli-brilli. La excepción fue este temazo, “Banderas”, primer single del álbum que pasearon por la televisión española hasta la saciedad con alguna puesta en escena digna de los cuentos de la Alhambra, como esta actuación que rescatamos de La Bola de Cristal y dónde vemos con qué maestría tocaba el sitar el amigo Bernardo.

En 2012 fallecía en su piso de Madrid. Hubo informativos que hablaron, ligeramente, de ello. Desde entonces hasta hoy nada. ¿Un artista a reivindicar?

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