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Hits que nunca lo fueron: “Peligro” de Peor Impossible

Recuerdo el impacto que me supuso verles por primera vez en televisión. Una parada de monstruos tan real como las 625 líneas. Postureo del fino y mucha cara, poco sentido del ridículo, en cualquier caso. Más pose que talento para unas canciones bailadas con abanicos. Mecanicamente. Todo muy de los 80,s. En 1984 tuvieron un éxito importante, casi un canción del verano con permiso de “Escuela de calor” de Radio Futura, “Desidia” de Objetivo Birmania o el “Like a Virgin” de Madonna. “Susurrando” fue un hit, este sí. Tan divertido, tan naif y tan exitoso que dio pie a la grabación de todo un álbum, “Passion” que se publicó en 1985 y que pasó con más pena que gloria. Ni el respaldo de Ariola, ni el concepto visual de Ouka Lele, ni las divertidas puestas en escena dieron más de sí que un par de singles y la transformación de la banda en otros proyectos como “Diabéticas aceleradas” o el relumbrón de una de sus componentes, Rossy de Palma, como actriz y modelo.  De su corta discografía rescatamos lo más ochentero y petardo: “Peligro” fue uno de esos singles imposibles de corte tecnopop españolizado y costumbrista. En España también hubo Nuevos Románticos con tocado y mantilla…

Aquí otras joyitas que pasaron desapercibidas.

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Hits que nunca lo fueron: “Isadora” de Azul y Negro

Mi primera cinta de casete fue “Digital” cuya mítica portada me hizo mella, tanta como el contenido. Era todo tan moderno que parecía imposible. Este álbum recopilatorio nace de la necesidad de mostrar al mundo, de forma más amplia algunos de los temas de sus dos primeros discos; “La edad de los colores” (81) y “La Noche” (82). Canciones remezcladas digitalmente, algo de lo que fueron pioneros.  Este elepé contenía momentos muy destacados como los súper hits: “Me estoy volviendo loco”, “No tengo tiempo (Con los dedos de una mano) o “The Night”. Números uno, sintonías de prestigio para la Vuelta Ciclista, superventas…Sin embargo los surcos de este trabajo nos trajeron muchas más fantasías. Delicadeza tecno-pop con proyección internacional. Desde “No controlo nada” a “Fu-man-chú” pasando por “La torre de Madrid” o “Catedral de sal”. En el álbum se daban la mano las canciones cantadas (o semi) con las instrumentales y es así donde radica el enorme mérito del proyecto de Carlos García Vaso y Joaquín Montoya. Por aquel entonces muy pocos se atrevían a comercializar con lo instrumental y muchos menos los que consiguieron hacerse un hueco en este sentido. Fuera de lo que nos hicieron sentir aquellas piezas magníficas: “Boda en Londres” o Dónde está el país de la hadas” de Mecano, poco más.  Y es que con Azul y Negro, por aquel entonces, todo era mágico: el estilismo tan arriesgado de Vaso en clara confrontación con un recatado Montoya. El platino y la plata de las cazadoras en contraposición de la barba y las corbatas. Y la música…Esa que nos invitaba a escuchar la cinta una y otra vez, de principio a fin, mejor con auriculares porque uno no se podía permitir el lujo de perderse cada detalle, cada nota, cada efecto.  Todo era catedralicio. La canción que más me impactó fue esta, “Isadora”, bellísima composición de pianos elegantes que chocaban directamente con el quiebre epiléptico del (imaginamos) estribillo instrumental.

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Azul y Negro fueron muy grandes e inspiración de adolescentes que ahora cumplimos los 50. Sí, muy grandes a pesar de Julián Ruíz.

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Top 10 de clásicos olvidados de los 80

Antes del dios Internet existió un tiempo en el que las canciones solo aparecían en discos de vinilo y casete y no había forma de reproducirlas a no ser que tuvieras un aparato al uso. Hubo un tiempo en el que para escuchar una novedad tenías que estar pegado a la radio casi las 24 horas del día, esperar a que el locutor/a anunciara esos nuevos lanzamientos y si el artista  era para ti devoción ir contando los días y las horas para que lo pincharan en “Los 40”, que fuera Disco Rojo, grabarlo (aunque lo caparan al principio y al final) y quemar la cinta de casete hasta tener el álbum completo, o single adelanto, en tus manos.  Sí, todo eso pasaba. La música se saboreaba a fuego lento, los elepés tenían una media de vida de un año, se publicaban singles cada tres meses y muchos de nosotros descubríamos a un artista al quinto sencillo de su Larga Duración.

Hoy nos retrotraemos a un tiempo que, en este sentido, sí que fue mejor. Ahora tenemos esa inmediatez, que es imprescindible, pero se ha perdido la magia. Algo que, estoy seguro, no entenderán nuestros lectores menores de veinte años.

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Centrándonos en la década prodigiosa del pop en español hoy vamos a sacar de la cómoda hasta diez canciones. Diez hits que no pudimos escuchar hasta que no tuvimos el álbum que los incluía en la mano. Nunca llegaron a ser single en promoción, o fueron recluidas en caras b, por lo que no sonaron como tales en la radio. No les hizo falta. Fueron esos diez  “NO singles” que también marcaron la trayectoria de los artistas que enumeremos a continuación. Pelotazos de tal calibre que se recuerdan tanto o más que algunos de los temas más promocionados de sus carreras.  ¿Estrategias equivocadas? ¿Promotores con poca visión comercial? ¿Habrían sido discos mucho más importantes si en vez de los singles promocionados se hubieran elegido antes estas canciones?

Discutamos pues…

En nuestro TOP 10: “MS20” de Betty Troupe (1983). Error garrafal dejar de lado este alegato a la modernidad en 1983. Llegaron desde Valencia con un maxi-single bajo el brazo que rompió moldes y lista de ventas. El trabajo estuvo comandado por “El vinilo”, un clásico extraño y rebuscado que puso todas las miradas en ellos,también las de Nacho Cano que produjo su primer y único lp, “Nuevos Héroes” (1984), que pasó totalmente desapercibido. La elección del single promocional de este elepé, “Reflejos”, no estuvo a la altura de las expectativas y con él se hundieron en el fango, así como ciertas desavenencias entre las chicas del grupo. Si hubieran elegido esta cara b, quizás habrían corrido otra suerte. De hecho es una de las dos únicas canciones que aún se recuerdan del sexteto.

TOP 9: “Laika” Mecano (1988). A estos no les hacía falta sacar más singles de aquel icónico “Descanso Dominical”. Fue tan mastodóntico el éxito de canciones como “Mujer contra mujer”, Los amantes” o “La fuerza del destino” que todo lo que hubiera alrededor de ellas tenía que pasar a la categoría de hit automáticamente. Sin embargo de aquellos “no single” quizá sea esta “Laika” una de las canciones más recordadas y más coreadas en sus conciertos.Cara b del primer single, “No hay marcha en Nueva York” que no aparecía en la versión vinilo, pero sí en la casete y el cd. Habría más canciones a reivindicar como “Quédate en Madrid” o “Héroes de la Antártida”.

TOP 8: “Fría y automática” Vídeo (1983). Aquí los de la compañía Zafiro supieron rectificar a tiempo viendo que la canción estaba muchos puntos por encima de lo que fue el contenido del primer álbum de los valencianos. “Videoterapia” es uno de esos discos imprescindibles para todo aquel buen entendido en música española tecno-pop ochentera. Vino precedido por el maxi-single, “La noche no es para mí”. Canción ésta que eclipsó a todos y, por ende, a su cara b en la que se incluía nuestra pieza protagonista y perfecta por sí misma. “Fría y automática” se convirtió en imprescindible dentro de su primer repertorio y fue elegida como tercer sencillo promocional tras “Víctimas del desamor”, aunque sólo se editó para radios, con una sola cara.  Maravillosa la producción de un inmenso Tino Casal del que hablaremos después.

TOP 7: “Eclipse total” La Unión (1984) Del primer álbum de Rafa y sus chicos se extrajeron hasta tres singles: “Lobo-hombre en París”, “Sildavia” y “Cabaret. El disco habría dado para mucho más de sí si atendemos a lo que desfilaba por su track-list. Canciones escondidas o “eclipsadas” por sus dos grandes éxitos y que quedaron en el olvido, para siempre. En este caso creo que poca gente recuerda la elegancia desgarradora de este “Eclipse total”, segundo corte de “Mil siluetas” al que le daba una digna continuidad después del extraño mazazo que suponía su apertura, la mencionada “Sildavia”. Un álbum al completo para reivindicar ya que contenía preciosas obras de arte como “La niebla”, “Voracidad” o “Mujer cosmopolita”, además de lo que ya hemos expuesto.

TOP 6: “Más dura será la caída” Gabinete Caligari (1984). Otro álbum icónico, publicado en el prolífico año 1984, fue este “Cuatro Rosas” de Gabinete Caligari. “Más dura será la caída” sirvió como cara b del single “Cuatro Rosas”, canción elegida para poner de largo este mini-lp cuyas seis canciones pasaron a la historia. En este caso considero un error dejar fuera de juego, a la primera de cambio, una canción tan absolutamente perfecta como esta, a favor de otros sencillos como “Haciendo el bobo” o “Caray” , siendo también grandes temazos, ojo. Es tan oscura y con una letra tan desasosegante que se quedó grabada en mi memoria para siempre desde la primera escucha. Reivindicada en su día por Fangoria y La Buena Vida.

TOP 5: “Quiero vivir en la ciudad” Mecano (1981). Ellos repiten porque creo que es el único grupo español cuyas canciones, incluidos descartes y caras b, se han convertido en clásicos. No todas, por supuesto, pero si hay alguien que no recuerde de aquella primera época piezas como “Súper ratón”, “La extraña posición” o “Este chico es una joya”, a la par que sus grandes hits, que levante la mano. Entre todas ellas destaca esta, sin duda. Con “Quiero vivir en la ciudad” se presentaban en sociedad los Cano y la Torroja. Canción reivindicativa y muy pegadiza que se escondía en la cara b de “Hoy no me puedo levantar” pero que se convirtió en un hit inmediato por el arrollador éxito del single. No fue incluida en el álbum “Mecano” (1982) y aún no acertamos a conocer las razones. Servidor la habría sustituido, perfectamente, por “No me enseñen la lección” del álbum debut.

TOP 4: “Un africano por la Gran Vía” Radio Futura (1984). Esta obra cumbre del pop nacional, de todos los tiempos, solo tuvo dos singles promocionales, pero ¡qué dos singles! Solo por esas dos canciones ya merecía la pena toda una carrera. “Escuela de calor” y “Semilla negra” pusieron en valor el giro que los Auserón dieron al concepto inicial de esta formación mítica. El disco publicado en ese año, “La ley del desierto, la ley del mar”, pasará a la historia por su originalidad y mescolanza de estilos, pioneros del mestizaje musical patrio, con una sonoridad tan contundente  como limpia y unas letras maduras y poco habituales en el devenir del pop de aquella época. Podríamos haber elegido alguna que otra pieza más, desde “Historia de Play-Back” a “La ley”, pero fue este “Un africano por la Gran Vía” la que sobrevivió mejor a los dos grandes éxitos mencionados. Como nota curiosa ¿sabías que “Semilla negra” fue una canción escrita, originalmente, para  Miguel Bosé?

TOP 3: “El eterno femenino” La Mode” (1982). De clásico en clásico. No es para menos ya que hemos citado tres de los discos más importantes de la música pop española. “El eterno femenino” fue un álbum conceptual cuya esencia principal giraba alrededor de la mujer de la época; “Aquella chica”, “Mi dulce Geisha” “Aquella canción de Roxy” o “Cita en Hawaii” fueron éxitos rotundos sin necesidad de promoción superlativa. El elepé desembocaba en el tema que cierra todo este trabajo y que le daba título. “El eterno femenino” es en sí una obra maestra de la producción y la lírica. Sin los excesos que después hicieron de Fernándo Márquez el pelele cultural y olvidado que es hoy. Los teclados del inicio son tan reconocibles, hoy en día, que parece que no hayan pasado 34 años por ellos.

TOP 2: “Miel en la nevera” Tino Casal (1984).  “Hielo Rojo” fue la obra más importante del barroquismo musical patrio (lejos de lo que fue destrozando Nacho Cano a su paso) pero para mi gusto uno de los discos, en su conjunto, más flojos del grandioso Casal. En cualquier caso tuvo su repercusión tras el difícil legado de su predecesor, “Etiqueta Negra”, con hits de la talla de “Embrujada” o “Póker para un perdedor”. “Hielo Rojo” fue un éxito gracias a temas como “Pánico en el Edén” o “Bailar hasta morir”, sin embargo el álbum cojeaba al incluir demasiado relleno (“Muñecas”, “Loco suicida” o la misma “Hielo rojo”). No es el caso de este temazo indiscutible que fue relegado al cierre del elepé y olvidado, casi por completo, hasta las reediciones/homenaje de 2003. Desde entonces “Miel en la nevera” comenzó a catalogarse como imprescindible en la discografía del asturiano elevando su calidad sonora y lírica a la categoría de clásico. Quizá deberían haberlo visto en su momento para relanzar las ventas de este tercer disco y sustituir las más flojas apuestas, “Teatro de la oscuridad”, por ejemplo.

TOP 1: “Deseo carnal” Alaska y Dinarama (1984). No abandonamos el “año Orwell”. También fue el año elegido para publicar otro de los trabajos imprescindibles en la carrera de Olvidito y Nacho, tal vez su único disco (casi) completo imprescindible. No hubo, ni habrá, otro elepé que promocione tres singles como los que despachó “Deseo Carnal”. Pero a “Cómo pudiste hacerme esto a mí”, “Ni tú ni nadie” y “Un hombre de verdad” se le podían haber unido otros mega hits; desde el segundo corte del álbum, “Isis”, a la maravillosa y perfecta “Falsas costumbres” y, sobre todo, la canción que le daba título a la “obra maestra”, “Deseo Carnal”. Un bolero tan enorme en su factura musical, atreviéndose a plantar cara al modernerío de la época, como en su planteamiento lírico. Nunca tan pocas palabras en una letra han dicho tanto. Para mí el momento cumbre Berlanga/Canut.

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Hits que nunca lo fueron: “Más dura será la caída” de Gabinete Caligari

Ahora que hemos vuelto a hablar de ellos, LIBRO DE EDI CLAVO, que por obra y gracia de un aniversario el disco, “Camino Soria” ha vuelto a la lista de superventas, creo que es el momento para reivindicar, a las nuevas  generaciones, uno de esos temazos que completan una de las carreras más importantes de los primeros 80. Tras “La culpa fue del cha,cha,cha” solo vemos a Millán de Martes y Trece. Antes de todo eso y de su declive posterior, los Gabinete ya habían factura algunas de las mejores canciones patrias de todos los tiempos. Su mini elepé, “Cuatro Rosas”, es uno de los discos más maravillosos y completos de la historia de nuestra música ligera. Los singles—Cuatro Rosas, Caray y Haciendo el bobo—no mostraron al gran público lo mejor de esa joya. Las otras tres piezas que quedaron relegadas a caras b, como Tango y esta que nos ocupa, Más dura será la caída, competían directamente, e incluso superaban la calidad de las canciones más promocionadas. “Más dura será la caída” fue el lado b del single “Cuatro Rosas” en 1984. Normal que se eclipsara todo ante tal alarde de buen gusto, pero dejar pasar esta catedral musical no tiene perdón.

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Su sonido es perfecto. Los arreglos arrebatadores, el casticismo ilustrado, la soberbia elegante que acompañaba una letra explícita y que, hoy, sería carne de cañón machista en ese patio de vecinas llamado Twitter.

Sea como fuere la canción sigue vigente en el imaginario del moderno de mediana edad, que lo reivindica (mos) mucho antes de que Alaska la destrozara en 2005 junto a la Buena Vida.

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Hits que nunca lo fueron: “Caballo” de Trepàt

Hay tanto de Parálisis Permanente en este grupo granadino…Hay tantas claves oscuras que me hicieron volver a enamorarme de un concepto sin tener que echar mano al sempiterno pasado ochentero, como siempre vaya. Que adoro la parte más oscura de La Movida no es algo nuevo, sin embargo no es fácil encontrar esa semilla en los grupos más o menos actuales. Reminiscencias muchas: desde Second a Sidonie—que no son precisamente novatos—hacia esa oscuridad no impostada que, en estos casos, ha derivado hacia el pop mucho más colorista y festivalero. El Indie patrio no recuerda a Benavente, ni a los primeros Gabinete Caligari. Este grupazo sí. “Caballo” es la mejor muestra de ello, no solo una ya que su corta discografía está plagada de canciones así de contundentes cuya negrura nos lleva directamente a emparentarlos con los de Ana Curra. Estoy expectante por escuchar algo nuevo, mientras se van haciendo grandes poco a poco gracias a hits (que sí que lo son) como “Tortura en los bares” o !Ruperto, sal a bailar! Las guitarras, eléctricas y acústicas, una base rítmica muy contundente que entronca muy mucho con la voz rasgada, de giro afilado, del cantante.  El álbum, “El amor está en la tierra” debería haber tenido mucha más trascendencia entre el modernerío actual y los amantes del más añejo. Y me da que van a ser muy grandes. Canciones así no pueden pasar desapercibidas…otra vez.

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Hits que nunca lo fueron: “Falsas costumbres” de Alaska y Dinarama

¿Cómo pudiste hacerme esto a mí? Eso digo yo. ¿Cómo pude llorar tanto una canción…?¿Cómo pudo pasar desapercibida una obra maestra como la que hoy nos ocupa? Respuestas fáciles para preguntas complicadas. “Falsas costumbres” fue, para mí, la canción de “Deseo Carnal“: el single que no fue, la muestra irrefutable del talento máximo del tándem Berlanga-Canut. El mejor estribillo de la época. El desamor hecho estrofas y un final orquestado digno de la mejor B.S.O de una película de Ingmar Bergman. Todo el álbum es un film; desde la primera a la última nota. Ejemplo de que la calidad no estaba reñida con el éxito masivo. 1984/85 fueron los años del encumbramiento de este trío que nadaba sin guardar la ropa; con tanto amor como desamor, entre sí. La falta de prejuicios en la mochila, algo que siempre han llevado por bandera—con mayor o menor acierto— los tres protagonistas de esta obra de arte. Philadephia en el subconsciente y en los arreglos de cuerda y viento. El bolero, la canción ligera, el funky y el baladón siniestro se daban la mano sin ningún tipo de desfase. Nada chirriaba. Por obra y gracia de dos canciones tan mastodónticas: “Cómo pudiste hacerme esto a mí” y “Ni tú ni nadie”, el resto de piezas quedaron eclipsadas. Podrían haber sido single desde “Isis” a “Deseo Carnal” y, por supuesto, estas “Falsas costumbres”, una balada al uso con un inicio demoledor: “Mientras tanto seguía pensando en el tiempo perdido en pensar en el tiempo que pierdo/Resultó ser un juego inocente que atrapa al que gana y destruye al que pierde/ No vuelvas hoy, no vuelvas más…” Pero no, eligieron como tercer sencillo aquel, “Un hombre de verdad” que siguió la estela del éxito siendo, para un servidor, la canción más prescindible del disco sobre todo si atendemos a ese intento de falsete de Alaska que se metía en el cerebro como el sonido de rasgar el cristal.

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Hist que nunca lo fueron: “Aún” de Club Naval

Sonó mucho este “Aún” en el año Orwell de 1984. Fue un éxito—casi—importante ya que llegó a ser la sintonía oficial de la Regata Vuelta a España de aquel año. Club Naval bebían de las mismas fuentes que muchos otros proyectos al rebufo de Mecano. Aunque ellos venían de Vigo, ciudad que viviría su propia Movida ochentera. El concepto era el mismo: mucho teclado, mucho colorín, chica con vozarrón al frente y tecnopop al uso. Bastante más interesantes que Luna—al menos la voz y la pose de la cantante te levantaban del sofá—. Peor vestidos que los Cano y la Torroja, por aquella época, y muy cercanos al concepto de Olé Olé. Un único álbum les avala a nivel nacional, editado en 1984 por Hispavox y un par de singles más o menos reconocidos: este que nos ocupa y “Piensas”, tema bastante más flojo que les dejó fuera de juego pero que les sirvió para seguir trabajando hasta la fecha. Siguen girando por nuestra piel de toro con un repertorio verbenero que triunfa, sí señor. Sin más pretensiones y envejeciendo dignamente.

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Hits que nunca lo fueron: “Debajo del puente” de Ariel Rot

Hoy revisamos este —casi—clásico del pop español. Ariel Rot, como artista, sí se puede considerar un clásico dentro de la escena musical patria, de todos los tiempos. No hay que echar mano de ninguna enciclopedia digital para saber que él fue uno de los componentes de los míticos Tequila, fenómeno de fans, a finales de los años 70 y principios de los 80, que reivindicaban el rock saltarín de carpeta. Facturaron cuatro discos, como cuatro soles, con existazos hoy en día reivindicables. Tras su disolución en el 82—y antes de formar parte de otro monstruo llamando Los Rodríguez—Ariel se atrevió a lanzarse en solitario; al puente y sin cuerda. “Debajo del Puente” fue el nombre de un disco que vio la luz en el año Orwell de 1984.

Fuera colorín y pantalones de rayas para dar paso a una oscuridad propia de la época. El blanco y negro como referente y textos cercanos al gótico imperante en la era afterpunk. “Debajo del Puente”, como single, es una canción de bases machacantes, cercanas a la asfixia. Un tema seco, árido, con regusto marinero y producción internacional.  Todo perfecto, pero pasó sin pena ni gloria por nuestro país. Rot recuperó esta canción en 2013 dándole una mano de barniz, ya sí, más cercano al rock de barra de bar que tanto ha defendido el argentino.

Del elepé se extrajeron dos singles más: “Detrás de la puerta” (se ve que no encontraba por ningún sitio lo que iba buscando) y “Fantasmas”. Dos canciones menores que no lograron dar vida a uno disco que tuvo su continuidad con “Vértigo” (1985) y aquella balada impagable titulada, “Sin saber qué decir”, una de las canciones que más lloré en aquella época y que debería haber tenido mucha más repercusión.

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Hits que nunca lo fueron: “Me he enamorado de un fan” de Rubi

Año 1982, el año de gracia del tecno pop, propiamente dicho. Teclados aquí y allá adornados por rasos de color pastel, mucho lazo en el pelo y drapeado en los vestidos. Las chicas mandaban como “frontgirl”  y las avispadas compañías de discos buscaban espejos brillantes que siguieran el ritmo de éxito de la Torroja o la Larráz. Rubi venía de Argentina con un novio que tocaba en un conjunto beat y se quedó en Madrid, para siempre, como otra de las grandes musas de La Movida, la primera parte de la misma. En  el 82 grabó un primer álbum que pasó sin pena ni gloria pero que nos dejaba varias piezas para recordar con nostalgia en este futuro. “Yo tenía un novio…” fue un éxito enorme que eclipsó todo lo demás, incluido este hit, compuesto por Nacho Cano, que podría haber sido un éxito masivo si en vez de María Teresa lo hubiese cantado una Ana Torroja para el disco “Dónde está el país de las hadas” de 1983, álbum menor del trío que adolecía de las canciones tan directas e instantáneas de su debút, “Mecano”, a excepción del eterno “Barco a Venus”. Aún así Rubi consiguió cierta repercusión con este sencillo que hablaba de una rutilante estrella enamorada de un seguidor al que jamás se acercó, por miedo. Misterio.

La canción tuvo una segunda oportunidad en la voz de unas adolescentes mexicanas que hicieron trizas este y otros éxitos del tecno pop español—léase el “No controles” de Olé Olé o esa versión censurada de “Los Salvajes” de Magenta, “los salvajes SE ME ACERCAN, ME QUIEREN TOCAR (sic)”. Eso ocurría a finales de los 80 y tal mamarrachada conquistaba medio mundo gracias a ese trío imposible.

 

 

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Hits que nunca lo fueron: “Happiest Girl” de Depeche Mode

“Violator” y 1990. La consolidación de una forma de ver y vivir la música. Entonces el mainstream estaba en manos de gente como esta: jóvenes atormentados de canciones tan oscuras como su laca de uñas. Lo moderno y comercial vivían en perfecta simbiosis. Sin alteraciones: 1990 fue el año del “Salto Mortal” de Fangoria, del  “Senderos de traición” de Héroes del Silencio, de la “Colección Inmaculada” y el “Justify my love” de Madonna, de Los Pixies, y también de Luis Miguel, Juan Luis Guerra o Los Chunguitos.  Pero sobre todo fue el año en el que Depeche Mode se quedaron con nosotros para siempre. “Violator” tiene la colección de canciones definitiva para cualquier amante de la electrónica bien entendida. Es el SgtPepper’s del tecno, una obra maestra con estela que llega al día de hoy, intacta. No hablaremos de sus míticos singles. hoy nos quedamos con una de las canciones que acompañaron el cuarto sencillo, “World in My Eyes”. Happiest Girl fue un hit, sí, para los millones de “enfermizos” fans que nos comprábamos todos los cientos de maxis, oficiales o no, que la banda hacia acompañar cada uno de sus álbumes. En este caso, servidor llegó a bailar esta cara b tanto o más que un “Enjoy the Silence. Cuando todo era perfecto y existía la mano (de Dios) de una Alan Wilder al que todos echamos de menos.

 

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Hits que nunca lo fueron: “Salomé, otra vez” de Lunes de Hierro

La parte más Joy División de Servando Carballar. El lado—aún—más oscuro de un Aviador Dro que hizo de las guitarras y el bajo machacante su seña de identidad en este proyecto de SúperGrupo. En él convivieron el propio Servando y Marta Cervera, dos de los miembros más reconocidos de la banda electrorevolucionaria, con Juanjo Suárez, ex de la Gran Curva y Rafa Notario ex-miembro de Los Angeles Caídos que puso la voz a la, casi, decena de temas que conformaron un único elepé lanzado en 1985. Lunes de Hierro pienso que fue el golpe sobre la mesa de Carballar para decirle al gran público que no solo de máquinas vive el hombre. Este “Salomé, otra vez” podría haberse convertido en un hit (de hecho creo que es todo un clásico del underground  de los primeros 80) sin embargo en el 85 parece que aún primaba el tecno-pop más genuino y la derivación mega comercial de proyectos otrora oscuros como  Dinarama. Otros conceptos más cercanos al punk, como Parálisis Permanente, ya habían desaparecido, desgraciadamente. Lunes de Hierro fueron esa última avanzadilla (digna) que intentó sobrevivir a Los 40 Principales siendo honestos con un sonido y referencias de las que habían bebido hasta el momento.

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Hits que nunca lo fueron: “Tú me llevas” de Zahara

Tú me llevas” cerraba el álbum de debut de la ubetense Zahara, cuando ella era multinacional. No fue single y no hizo falta ya que ese disco contaba con una canción que, a la postre, a hecho olvidar el resto del contenido y continente del mismo, “Con la ganas”, temazo que sigue creciendo gracias a los millones de reproducciones en YouTube y al empujón que le acaban de dar las chicas de Operación Triunfo, programa del que Zahara se confiesa fan. Yo preferí nuestra protagonista. Siempre me pareció la mejor canción de un disco que escuché hasta la saciedad pero que, visto lo visto, no era, ni de lejos, lo mejor que podía dar de sí la artista. Hay una especie de “zaharamanía” que nos encanta y que alabamos  por varias razones: porque ella se lo ha currado mucho, porque hace malo el mito machista que rodea el indie patrio, porque es mujer y, ¡sorpresa! sabe componer, tocar y producir sus propios discos. Se le tiene en cuenta…vaya.

Sus letras, sobre todo las más recientes, son puñaladas naif, versos simples y maravillosos que también hacen bueno aquello de que se pueden decir cosas profundas y preciosas sin necesidad de echar mano del ripio ridículo o el texto encriptado. Menos es más y ella lleva prendido en el pelo el buen gusto y una cultural musical extraordinaria.

 

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Tú me llevas, tú me elevas.
Y no hay luces de semáforos.

Tú me llevas, me desenredas.
Nosotros sobre el asfalto.

A través del conducto de ventilacion
me llegan los olores.
Y a través de tus gafas de sol
veo tus manos venir que estan que arden.

Y correr por las líneas de la mano.
Correr recordando los atajos no habrá nadie
que sepa donde encontrarnos.

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Hits que nunca lo fueron: “Desconocido” de Golpes Bajos

Un single menor, el último de la primera, y para mí única, etapa del cuarteto mítico. “Desconocido” fue el segundo sencillo del mini-elepé “Devocionario”, un disco con un poso triste que intuía una despedida, un adiós para uno de los proyectos más importantes de la Movida, aunque de la vigesa, que también existió. El álbum se factura en 1985 y fue tan moderno como sus predecesores: “A Santa Compaña” y el famoso mini-álbum que incluía los hits: “No mires a los ojos de la gente” y “Malos tiempos para la lírica”. Ellos, Teo, Germán, Luis y Pablo, vivían en otro estado de gracia, muy superior al de muchos de sus coetáneos. Teo Cardalda fue (es) un músico y compositor multidisciplinar cuyo virtuosismo chocaba mucho con el postureo de la época, los primeros 80 en los que nadie sabía tocar nada. Pablo Novoa un guitarrísta requerido por todos, desde Ronaldos a Iván Ferreiro. Luis García, el mejor bajista de aquellos años, como así lo manifestaban todos los modernos habidos y por haber. Por último nos dejamos al cantante con más personalidad y clase de nunca jamás. Germán Coppini se nos fue demasiado pronto y, creo, que aún no se le ha llorado lo suficiente. Se fue un viejo amigo, se despidió sin hacer ruido dando a entender que esa primera imagen de gamberro atormentado y oscuro era eso, una fachada que escondía un ser mucho más cercano y humilde.

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Y un genio que junto a Cardalda compuso algunas de las mejoras canciones de la historia de nuestra música. Sus letras siguen tan vigentes que aún no hemos escuchado a nadie que cante así cosas tan de andar por casa y tan tristes y poéticas a la vez. “Desconocido” es una oda a la amistad y a la traición; al abandono y al resentimiento, al paso del tiempo y sus consecuencias, a los que nos dejan por el camino…La voz de Coppini se le atraganta a uno, aún hoy en día.

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Este fue uno de sus pocos videoclips y tuvimos la suerte de disfrutar de él gracias a la Bola de Cristal, aquél programa de la mañana de los sábados, que nos hizo desaprender para volver a aprender…

 

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Hits que nunca lo fueron: “Tela de araña” de Mercedes Ferrer y Rafa Sánchez

Si hay dos voces (femenina y masculina) que servidor asocia a la parte más elegante de nuestro pop, de mediados de los 80,s,  son estas dos: Rafa Sánchez, al frente de sus eternos La Unión, cuyos mejores resultados llegaron con sus tres primeros álbumes. Ahí el, en principio, cuarteto dio una lección de buen gusto, de pop oscuro y leído con textos que se inspiraban en Boris Vian y atmósferas con regusto a cómic. Por otro lado estaba nuestra protagonista de hoy, Mercedes Ferrer; la voz del pop-rock español por excelencia. La muestra, ineludible, de que se podía ser mujer y músico de calidad. Que se podía ser mujer y beber de las fuentes de Bowie o Dylan. Que se podía ser mujer y algo mucho más profundo que una cara bonita al frente de un proyecto en el que eran ellos los que manejaban los hilos. Una artista, compositora, instrumentista y cantante de voz irresistible (creo recordar que un allegado suyo dijo una vez que “cantaba como un hombre”). Cantaba, y canta, como Dios y desgarra como nadie historias de andar por casa: de amor, desamor, ciudad, carretera y manta.

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“Tela de araña” es una canción del 88 y pertenece a su disco “Tengo todas las calles”, álbum que le da la notoriedad necesaria para que su nombre sea uno de los más respetados del panorama musical patrio e internacional ya que fue entonces cuando sus viajes a Estados Unidos y el lanzamiento, en el 94, de “Tiempo Futuro” le consagran como una estrella en América Latina. Solo hay que escuchar atentamente este temazo…

Mercedes y Rafa fueron parte importante de la trayectoria musical de Nacho Cano. No se concibe la carrera en solitario de éste sin su musa, sin Ferrer. Ella ha sido la que más y mejor ha sabido cantar las canciones del ex Mecano, la que mejor ha sabido interpretar el imaginario del pequeño de los Cano (Vivimos siempre juntos, El amargo del Pomelo, La Primera canción), la que estará por siempre ligada a su afrancesamiento musical, el que llevó al autor de “Barco a Venus” a ser un elegante y reputado productor con aciertos tan míticos como la sintonía de la campaña publicitaria “La Moda de España”, la producción de “Mil Siluetas” de La Unión o “La Reina del Salón” de Magenta.

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Aquí unen sus voces para atacar este tema que nos acariciaba como la seda de la que está hecha su tela, la de araña. Una balada de amor y ¿sexo? enredada en una red de producción preciosista. No fue su canción más conocida, en solitario, por eso merece ser rescatada del olvido y ponerla en valor.

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Mercedes Ferrer es novedad porque está a punto de estrenar un nuevo disco, que bajo el título de “C+V” verá la luz este próximo 22 de enero y del que estamos deseando hablar por aquí.

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Hits que nunca lo fueron: “The love Parade” de The Dream Academy

Una de las formaciones más delicadas de la segunda parte de los años 80. Su mayor éxito fue ” Life in a Northern Town “, aunque ésta se quedara en un discreto top 15 en su país natal, Reino Unido, aunque sí que tuvo gran repercusión en USA, lo que llamó la atención del resto del planeta. El “hit” que nos ocupa es “The love Parade” una delicia de pop de flores y coros angelicales que no llegó a tener la repercusión que su predecesora pero que en España llegó a enamorar a no pocos amantes de este tipo de bandas etéreas de cuyas fuentes bebieron, años después, unos Prefab Sprout y en cuyas influencias no podemos dejar de ver a los maravillosos The Style Council. El lado más folk e incluso jazzístico de los años de la hombrera que pusieron de manifiesto que, además de pose, había grandes músicos, menos estáticos y sin necesidad de estar parapetados detrás de un sintetizador.

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Hits que nunca lo fueron: “La fête triste” de Trisomie 21

El dúo francés, formado por Philippe y Hervé Lomprez, sigue en activo tras varias décadas dejando constancia de su delicado concepto. La instrumentación de canciones como esta “Fiesta Triste” es tan naif como quebradiza, sustentada por un órgano que parece estar lamentándose durante todo el minutaje de la pieza instrumental. Un sonido, una melodía perfecta para bailar con la cabeza gacha, solo y lo más ausente posible del mundo. Si bien los Trisomie 21 no tuvieron ningún hit destacado muchos/as, cercanos a lo cincuentena, estaréis de acuerdo con que este es uno de los himnos de la modernidad bien entendida; la que sabía tanto de música como de postureo, la del asco a todo, la del recogimiento de pelo cardado y hombrera. La Movida Valenciana, de finales de los 80 ,sabe bien de lo que hablo…

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Hits que nunca lo fueron: “Breath after breath” de Duran Duran

Esta pequeña joya, escondida en el séptimo álbum de Duran Duran, de título homónimo, cuenta con la colaboración del mítico Milton Nascimento. Una canción que fue single de ese disco que reencontró a la banda con el éxito masivo pero que se vio eclipsada por los dos grandes éxitos: “Ordinary World” y “Come Undome”. Del disco se extrajeron un total de siete sencillos siendo éste que nos ocupa uno de los más originales por esa demostración de versatilidad de una banda que nunca dejó de evolucionar a pesar del declive tras su “Notorius” (1986).  Alma latina, hasta ahora impensable en los parámetros de los de Simón LeBon, que le dan al tema una pátina aún más elegante y sofisticada de delicadeza pura y dura. Los años posteriores y su carrera artística ya nunca fue igual, a excepción de algún que otro acierto como aquel “Astronaut” de 2004.

Hits que nunca lo fueron: “Invisible” de Second

Mi historia de amor con el quinteto murciano comenzó mucho antes de esta canción. Ya había vínculos afectivos antes de que existieran como Second y siempre les tuve presentes. Sin embargo fue este “Invisible”, trallazo guitarrero y muy Britpop, que daba título a un disco de 2005, el  que lo cambió todo.

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A partir de este álbum, en el que comenzaron a coquetear con el castellano, los autores de “Rincón Exquisito” subieron a los altares del “festivaleo” patrio siendo, desde entonces, imprescindibles en cualquier cartel que se precie. Su fuerte es el directo, de sobra lo sabemos todos: sin parafernalias, sin parapetos, desnudos, visibles y muy músicos, han conseguido una legión de fans a base de trabajo, de esfuerzo, constancia, talento y cercanía. Y las canciones, claro. Ésta en concreto se ha hecho más invisible que otras de su amplio repertorio ya que las nuevas, lógicamente, piden paso. Ellos hacen discos para luego tocarlos en directo, como debe ser, y de vez en cuando recuperan viejas joyas como la que nos ocupa hoy. Un hit que no lo fue (tanto como otros) pero que siempre reivindico por su rabia, sus guitarras electrizantes, esa base rítmica sin precedentes, entonces, en nuestro pop patrio y una de las voces masculinas más bonitas de nuestro país. Propongo un juego: ¿qué grupo británico, de principios de los 90, podría haber firmado esta canción, tan ricamente, y haber seguido petándolo?

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Hits que nunca lo fueron: “Il Cielo in una Stanza” Bolmer feat V.V

Este “demonio de Tasmania” es uno de nuestros locos favoritos, de nuestros artistas preferidos porque tiene ese punto que mezcla talento, dulzura, la mencionada locura y una humildad que traspasa cualquier manifestación musical y que antepone la persona al ego de la estrella. Estrella que se niega a brillar, o a la que le da igual, y de la que esperamos un álbum que de momento no llega. No tiene prisa. Bolmer es un conocido músico y remezclador que ha trabajado para proyectos como Salvador Tóxico,Conmutadores, Electronikboy, Yogurinha Borova o Algora y que, de vez en cuando, sube a sus dominios un tema propio. Es el caso de esta maravillosa versión de uno de los hits de Mina, grabado originalmente en 1960 y con una trayectoria de versiones interminable.

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La última conocida, por mí, es esta que nos ocupa y en la que el músico le da al clásico una pátina de delicada y bailable electrónica que unida a la voz de Valeria Vitale nos emocionó y mucho. Dejé de contar las veces que esta canción sonó en mis objetos reproductores. Pasó desapercibida, sí, pero no para un buen número de seguidores que descubrimos a Mina y a Bolmer.

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Hits que nunca lo fueron: “The taste of your Tears” de KING

Año 1985. El cantante con el corte de pelo más horroroso de los 80, Paul King, obtiene su mayor éxito en las listas británicas con este maravilloso single, “El sabor de tus lágrimas”, aunque no llegó ni al top 10, ni tampoco ha sido ésta una de las canciones más conocidas del movimiento New Romantic de la época. Sin embargo se mereció mucho más ya que se trata de un medio tiempo a la altura de los grandes clásicos del pop de laca y hombrera. Elegante y sofisticado, comandado por un piano precioso que ensalza, aún más, una voz tan bonita como masculina. King grabaron, como tales, un par de discos y tras una carrera fracasada por parte del líder, éste se aventuró en el mundo de la televisión musical, primero como VJ en MTV para más tarde ser una de las estrellas de VH1. Todavía trabaja como realizador y productor en MTV.

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Hits que nunca lo fueron: “Lento” de Bosé

Todos sabemos que a Miguel Bosé le cambió la voz a los 28 años, no en la pubertad como sería lo habitual. Bosé pasó de niño a hombre ya bien talludito y todo por obra y gracia de su culo inquieto. De ídolo de quinceañeras a sofisticada diva del pop. De efebo ajado a rotundo y transgresor cantante con tendencia “wharholiana” y espejo “Bowie” algo que se evidencia desde la propia portada de “Bandido” (1984). Algunos osados se atrevieron a etiquetarle como el “Bowie” español (sic). Total, su cambio me produjo más alegrías que risas, sobre todo si echamos mano a ese segundo disco de la nueva era, un MARAVILLOSO “Salamandra” (1986). “Bandido” tuvo sus grandes momentos y arrojó dos de las canciones más conocidas de su carrera: “Amante Bandido” y “Sevilla”. Sin embargo el elepé rezumaba elegancia y buen gusto en su lado más oculto. Este fue el tercer single que se extrajo del disco y, aunque con cierta repercusión, se vio eclipsado por sus dos predecesores. “Lento” es un tema mucho menos barroco que sus coetáneas pero más afrancesado ( y no solo por el estribillo), un medio tiempo servido en copa de cristal.

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Hits que nunca lo fueron…afortunadamente

Hoy ponemos de vuelta y media a este grupo que, por el contrario, tanto nos fascina. Mecano tuvo un pasado (siempre pensando en el pasado) y gracias a Miguel Ángel Arenas (Capi) los madrileños pasaron a mejor vida porque en 1979 no había por dónde cogerlos. Lo que ocurrió a partir de 1981 ya es otra historia. Y es que el bueno de José María Cano iba de cantautor, sí, con esa voz de chirriante registro e imagen recién salida del film “El lago azul”. Lo peor no era eso, no… El caso es que había una vez un programa de dudoso gusto que incluía una sección denominada, “Canción Ligera” en la que participaban engendros del tipo que nos ocupa. No eran Mecano, era José María Cano y amigos y éste ejercía de líder indiscutible del combo ¿Cómo se iba a imaginar él que tras los dos primeros discos, ya como Mecano, la compañía quisiera prescindir de sus servicios?, ¡por soso! Y es que el que fuera el autor más laureado de mediados de los 80, hasta prácticamente nuestros días, no se hizo fuerte hasta el disco, “Entre el cielo y el suelo” (Ariola 1986), aunque, para servidor, canciones como “Sólo soy una persona”, “Cenando en París”, “254 13 26” o “Un poco loco” merecía más respeto que muchas de las que hizo míticas, por la época, su hermano Nacho. Otra cosa fueron despropósitos como, “Me río de Janeiro”, “Focas”, “Madrid” o “Hawaii-Bombay”.

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Alrededor del trío, tras su disolución y mil anuncios de reunión, conciertos y cienmil recopilatorios, siempre ha existido una legión de fans que les hemos defendido a muerte y otro sector de detractores a los que nunca les ha temblado el pulso para despellejarlos, con razón. Y siempre ha sido una obsesión, para unos y otros, rescatar descartes, temas inéditos o rarezas del grupo. YouTube está plagado de temas no incluidos en sus discos oficiales. Uno de ellos es este, “Qué haces tú en el mundo”, interpretado por José María junto a Nacho (guitarra) y Ana (coros) en el programa GENTE JOVEN de TVE. Y ya no es por la voz de rata del autor, ni por las pocas ganas que le pone Ana, a Nacho ya se le intuía que quería ser una rock-star, sino que vemos, con pudor, como los ripios en las letras ya eran marca de la casa. Gracias Capi por iluminarles el camino…

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Hits que nunca lo fueron: “Naoko” de McEnroe

¿Cómo es posible que una canción de casi diez minutos de duración te pueda parecer corta? ¿Cómo es posible que una canción que sabe a lágrimas, desde la primera nota, fluya, sin embargo, como agua que empapa mi cabeza? ¿Qué tiene Ricardo Lezón en la voz? Lágrimas, lo dicho. Este hombre es de los pocos que me hacen llorar con sus canciones, con su manera de entender la música e interpretarla y “Naoko” es el mejor ejemplo de ello. Pertenece (cierra) el disco “Tú nunca morirás” (Subterfuge 2009), el momento más amargo e inspirado del quinteto de Getxo. Esta pieza enorme es literatura cantada con saliva amarga. Todos sabemos la limitación vocal de Lezón y que su manera de quebrar las sílabas es algo que al principio chirría, sin embargo es esa su seña de identidad y una de las características que más se clavan en el cerebro una vez que éste lo asimila. Siempre he dicho que no hay que cantar como Dios para conectar con el público porque lo que prima es la emoción con la que lo hagas y la forma de expresar sentimientos. “Naoko” es densa, oscura, mística, literaria, arena en los bolsillos y agua turbia. Ricardo Lezón es uno de los mejores letristas/poetas de nuestro país y a las pruebas me remito.

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Hits que nunca lo fueron: “Entra en mi cuerpo, sal de mi vida” de Zanna

Año 1983, en plena fiebre Mecano. Año de gracia para una B.S.O de una película (Sal gorda) horrorosa dirigida por Fernando Trueba y de la que obviaremos todo menos sus canciones. Un repertorio digno de los mejores comensales con nombres propios que han escrito páginas completas de la historia de la música de este país: desde Azul y Negro a Julián Ruiz, pasando por Tino Casal o Nacho Cano. “Entra en Mi Cuerpo, Sal de mi Vida” fue una de esas perlas ensangrentadas, compuesta por el menor de los Cano e interpretada por Zanna, voz de ese otro proyecto del prolífico productor Julián Ruiz: aquel engendro denominado Cinemaspop que reunía a la cantante citada con pesos pesados del tecno-pop nacional: los Azul y Negro, Carlos García Vaso y Joaquín Montoya o una de las bases rítmicas más importantes de la época; Javier de Juan y Manuel Aguilar. Sin embargo no fue ésta la canción más laureada del álbum ya que, por aquel entonces, el “Tigre Bengalí” de un Tino Casal en estado de gracia nos volvió locos de amor.

“Entra en mi cuerpo, sal de mi vida” es pura pornografía. Posiblemente una de las canciones más inspiradas del Mecano, producida por su amigo del alma (Ruíz), y con una de las letras más efectivas del rey del ripio. Los arreglos son también pura poesía…

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Hits que nunca lo fueron: “Banderas” de Bonezzi-St. Louis

¡Cuantas páginas escondidas y olvidadas en la historia del pop español! Quizá sea ésta una de las más tristes y decoloradas de La Movida. El amigo Bernardo Bonezzi fue el artista más prolífico de la Edad de Oro de la música moderna de este país. Su estatus, para los entendidos de la época,  superó al mítico Carlos Berlanga, algo que para mí resultaba excesivo pues Bonezzi no llegó nunca a facturar tantos hits como el maestro Pegamoide. Jamás. El tiempo, tan cruel como bendito, me da la razón ya que, hoy, pocos se acuerdan del ex Zombies. Aunque su carrera no la podemos limitar al mega éxito de “Groenlandia” y sus composiciones/producciones para Almodóvar y Macnamara. Fue una gran músico y productor con una amplia trayectoria como compositor de éxito de bandas sonoras (ganó el Goya en 1996 por la música de la película “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto” de Agustín Díaz Yanes).

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Reconozco el poco interés que despertaba en mí el considerado niño prodigio de La Movida pero sí que me paré, y mucho, con esta canción en concreto. En 1984, después de dar muchas vueltas, Bonezzi unió su talento al (dudoso) de la cantante americana Didi St. Louis. Facturaron un único elepé, “Bonezzi-St. Luois” (Epic/CBS), que pasó con más pena que gloria entre sus fans. Tampoco consiguió nuevos adeptos a pesar del toque místico/elegante del concepto. Demasiado pretencioso para mi gusto y abarrotado de arreglos demasiado brilli-brilli. La excepción fue este temazo, “Banderas”, primer single del álbum que pasearon por la televisión española hasta la saciedad con alguna puesta en escena digna de los cuentos de la Alhambra, como esta actuación que rescatamos de La Bola de Cristal y dónde vemos con qué maestría tocaba el sitar el amigo Bernardo.

En 2012 fallecía en su piso de Madrid. Hubo informativos que hablaron, ligeramente, de ello. Desde entonces hasta hoy nada. ¿Un artista a reivindicar?

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