Top 10 de clásicos olvidados de los 80

Antes del dios Internet existió un tiempo en el que las canciones solo aparecían en discos de vinilo y casete y no había forma de reproducirlas a no ser que tuvieras un aparato al uso. Hubo un tiempo en el que para escuchar una novedad tenías que estar pegado a la radio casi las 24 horas del día, esperar a que el locutor/a anunciara esos nuevos lanzamientos y si el artista  era para ti devoción ir contando los días y las horas para que lo pincharan en “Los 40”, que fuera Disco Rojo, grabarlo (aunque lo caparan al principio y al final) y quemar la cinta de casete hasta tener el álbum completo, o single adelanto, en tus manos.  Sí, todo eso pasaba. La música se saboreaba a fuego lento, los elepés tenían una media de vida de un año, se publicaban singles cada tres meses y muchos de nosotros descubríamos a un artista al quinto sencillo de su Larga Duración.

Hoy nos retrotraemos a un tiempo que, en este sentido, sí que fue mejor. Ahora tenemos esa inmediatez, que es imprescindible, pero se ha perdido la magia. Algo que, estoy seguro, no entenderán nuestros lectores menores de veinte años.

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Centrándonos en la década prodigiosa del pop en español hoy vamos a sacar de la cómoda hasta diez canciones. Diez hits que no pudimos escuchar hasta que no tuvimos el álbum que los incluía en la mano. Nunca llegaron a ser single en promoción, o fueron recluidas en caras b, por lo que no sonaron como tales en la radio. No les hizo falta. Fueron esos diez  “NO singles” que también marcaron la trayectoria de los artistas que enumeremos a continuación. Pelotazos de tal calibre que se recuerdan tanto o más que algunos de los temas más promocionados de sus carreras.  ¿Estrategias equivocadas? ¿Promotores con poca visión comercial? ¿Habrían sido discos mucho más importantes si en vez de los singles promocionados se hubieran elegido antes estas canciones?

Discutamos pues…

En nuestro TOP 10: “MS20” de Betty Troupe (1983). Error garrafal dejar de lado este alegato a la modernidad en 1983. Llegaron desde Valencia con un maxi-single bajo el brazo que rompió moldes y lista de ventas. El trabajo estuvo comandado por “El vinilo”, un clásico extraño y rebuscado que puso todas las miradas en ellos,también las de Nacho Cano que produjo su primer y único lp, “Nuevos Héroes” (1984), que pasó totalmente desapercibido. La elección del single promocional de este elepé, “Reflejos”, no estuvo a la altura de las expectativas y con él se hundieron en el fango, así como ciertas desavenencias entre las chicas del grupo. Si hubieran elegido esta cara b, quizás habrían corrido otra suerte. De hecho es una de las dos únicas canciones que aún se recuerdan del sexteto.

TOP 9: “Laika” Mecano (1988). A estos no les hacía falta sacar más singles de aquel icónico “Descanso Dominical”. Fue tan mastodóntico el éxito de canciones como “Mujer contra mujer”, Los amantes” o “La fuerza del destino” que todo lo que hubiera alrededor de ellas tenía que pasar a la categoría de hit automáticamente. Sin embargo de aquellos “no single” quizá sea esta “Laika” una de las canciones más recordadas y más coreadas en sus conciertos.Cara b del primer single, “No hay marcha en Nueva York” que no aparecía en la versión vinilo, pero sí en la casete y el cd. Habría más canciones a reivindicar como “Quédate en Madrid” o “Héroes de la Antártida”.

TOP 8: “Fría y automática” Vídeo (1983). Aquí los de la compañía Zafiro supieron rectificar a tiempo viendo que la canción estaba muchos puntos por encima de lo que fue el contenido del primer álbum de los valencianos. “Videoterapia” es uno de esos discos imprescindibles para todo aquel buen entendido en música española tecno-pop ochentera. Vino precedido por el maxi-single, “La noche no es para mí”. Canción ésta que eclipsó a todos y, por ende, a su cara b en la que se incluía nuestra pieza protagonista y perfecta por sí misma. “Fría y automática” se convirtió en imprescindible dentro de su primer repertorio y fue elegida como tercer sencillo promocional tras “Víctimas del desamor”, aunque sólo se editó para radios, con una sola cara.  Maravillosa la producción de un inmenso Tino Casal del que hablaremos después.

TOP 7: “Eclipse total” La Unión (1984) Del primer álbum de Rafa y sus chicos se extrajeron hasta tres singles: “Lobo-hombre en París”, “Sildavia” y “Cabaret. El disco habría dado para mucho más de sí si atendemos a lo que desfilaba por su track-list. Canciones escondidas o “eclipsadas” por sus dos grandes éxitos y que quedaron en el olvido, para siempre. En este caso creo que poca gente recuerda la elegancia desgarradora de este “Eclipse total”, segundo corte de “Mil siluetas” al que le daba una digna continuidad después del extraño mazazo que suponía su apertura, la mencionada “Sildavia”. Un álbum al completo para reivindicar ya que contenía preciosas obras de arte como “La niebla”, “Voracidad” o “Mujer cosmopolita”, además de lo que ya hemos expuesto.

TOP 6: “Más dura será la caída” Gabinete Caligari (1984). Otro álbum icónico, publicado en el prolífico año 1984, fue este “Cuatro Rosas” de Gabinete Caligari. “Más dura será la caída” sirvió como cara b del single “Cuatro Rosas”, canción elegida para poner de largo este mini-lp cuyas seis canciones pasaron a la historia. En este caso considero un error dejar fuera de juego, a la primera de cambio, una canción tan absolutamente perfecta como esta, a favor de otros sencillos como “Haciendo el bobo” o “Caray” , siendo también grandes temazos, ojo. Es tan oscura y con una letra tan desasosegante que se quedó grabada en mi memoria para siempre desde la primera escucha. Reivindicada en su día por Fangoria y La Buena Vida.

TOP 5: “Quiero vivir en la ciudad” Mecano (1981). Ellos repiten porque creo que es el único grupo español cuyas canciones, incluidos descartes y caras b, se han convertido en clásicos. No todas, por supuesto, pero si hay alguien que no recuerde de aquella primera época piezas como “Súper ratón”, “La extraña posición” o “Este chico es una joya”, a la par que sus grandes hits, que levante la mano. Entre todas ellas destaca esta, sin duda. Con “Quiero vivir en la ciudad” se presentaban en sociedad los Cano y la Torroja. Canción reivindicativa y muy pegadiza que se escondía en la cara b de “Hoy no me puedo levantar” pero que se convirtió en un hit inmediato por el arrollador éxito del single. No fue incluida en el álbum “Mecano” (1982) y aún no acertamos a conocer las razones. Servidor la habría sustituido, perfectamente, por “No me enseñen la lección” del álbum debut.

TOP 4: “Un africano por la Gran Vía” Radio Futura (1984). Esta obra cumbre del pop nacional, de todos los tiempos, solo tuvo dos singles promocionales, pero ¡qué dos singles! Solo por esas dos canciones ya merecía la pena toda una carrera. “Escuela de calor” y “Semilla negra” pusieron en valor el giro que los Auserón dieron al concepto inicial de esta formación mítica. El disco publicado en ese año, “La ley del desierto, la ley del mar”, pasará a la historia por su originalidad y mescolanza de estilos, pioneros del mestizaje musical patrio, con una sonoridad tan contundente  como limpia y unas letras maduras y poco habituales en el devenir del pop de aquella época. Podríamos haber elegido alguna que otra pieza más, desde “Historia de Play-Back” a “La ley”, pero fue este “Un africano por la Gran Vía” la que sobrevivió mejor a los dos grandes éxitos mencionados. Como nota curiosa ¿sabías que “Semilla negra” fue una canción escrita, originalmente, para  Miguel Bosé?

TOP 3: “El eterno femenino” La Mode” (1982). De clásico en clásico. No es para menos ya que hemos citado tres de los discos más importantes de la música pop española. “El eterno femenino” fue un álbum conceptual cuya esencia principal giraba alrededor de la mujer de la época; “Aquella chica”, “Mi dulce Geisha” “Aquella canción de Roxy” o “Cita en Hawaii” fueron éxitos rotundos sin necesidad de promoción superlativa. El elepé desembocaba en el tema que cierra todo este trabajo y que le daba título. “El eterno femenino” es en sí una obra maestra de la producción y la lírica. Sin los excesos que después hicieron de Fernándo Márquez el pelele cultural y olvidado que es hoy. Los teclados del inicio son tan reconocibles, hoy en día, que parece que no hayan pasado 34 años por ellos.

TOP 2: “Miel en la nevera” Tino Casal (1984).  “Hielo Rojo” fue la obra más importante del barroquismo musical patrio (lejos de lo que fue destrozando Nacho Cano a su paso) pero para mi gusto uno de los discos, en su conjunto, más flojos del grandioso Casal. En cualquier caso tuvo su repercusión tras el difícil legado de su predecesor, “Etiqueta Negra”, con hits de la talla de “Embrujada” o “Póker para un perdedor”. “Hielo Rojo” fue un éxito gracias a temas como “Pánico en el Edén” o “Bailar hasta morir”, sin embargo el álbum cojeaba al incluir demasiado relleno (“Muñecas”, “Loco suicida” o la misma “Hielo rojo”). No es el caso de este temazo indiscutible que fue relegado al cierre del elepé y olvidado, casi por completo, hasta las reediciones/homenaje de 2003. Desde entonces “Miel en la nevera” comenzó a catalogarse como imprescindible en la discografía del asturiano elevando su calidad sonora y lírica a la categoría de clásico. Quizá deberían haberlo visto en su momento para relanzar las ventas de este tercer disco y sustituir las más flojas apuestas, “Teatro de la oscuridad”, por ejemplo.

TOP 1: “Deseo carnal” Alaska y Dinarama (1984). No abandonamos el “año Orwell”. También fue el año elegido para publicar otro de los trabajos imprescindibles en la carrera de Olvidito y Nacho, tal vez su único disco (casi) completo imprescindible. No hubo, ni habrá, otro elepé que promocione tres singles como los que despachó “Deseo Carnal”. Pero a “Cómo pudiste hacerme esto a mí”, “Ni tú ni nadie” y “Un hombre de verdad” se le podían haber unido otros mega hits; desde el segundo corte del álbum, “Isis”, a la maravillosa y perfecta “Falsas costumbres” y, sobre todo, la canción que le daba título a la “obra maestra”, “Deseo Carnal”. Un bolero tan enorme en su factura musical, atreviéndose a plantar cara al modernerío de la época, como en su planteamiento lírico. Nunca tan pocas palabras en una letra han dicho tanto. Para mí el momento cumbre Berlanga/Canut.

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Olé Olé ¿rinde homenaje? a Pepa Villalba

Que mal, señoras y señores, pero ¡qué mal! y qué poca gracia y ganas le han puesto a este pretendido homenaje a Pepa Villalba, fallecida este verano a los 54 años de edad. ¿Era/es necesario? Sí, pero así no. Vídeo fue una de las formaciones más interesantes de la época, mucho más que Olé Olé, pero mientras que éstos últimos supieron “prostituirse” a la demanda comercial imperante, con bien de chica rubia platino al frente, los valencianos no tuvieron tanta suerte o no supieron alinear su camino hacia la comercialidad menos oscura de lo que vendía sus títulos: “Tú eres tú o Edgar Allan Poe”, “Déjate Pegar” o “No voy a ser tu víctima”, canciones incluidas en su tercer álbum y que supuso un paso atrás importante y, casi, la sentencia de muerte de la banda.

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Este tributo lo produce el propio compañero de Pepa, José Manuel Molés ( y autor del tema) y Olé Olé lo destroza, junto a él, ya que suena tan añejo como desfasado en un sonido que hasta en 1983 ya habría sido catalogado de cutre. Esos teclados arrastrados y, sobre todo, la voz de la Larráz, que se nota como apagada. Lo que peor me sienta es el verdadero objetivo de esta tropelía, que desconozco y que me lleva a plantearme algunas preguntas: ¿se hace por cariño o por caja? Todos sabemos las ganas que hay (y los malos resultados que arroja) de recuperar estos dos grupos. Vídeo tuvo una vuelta a los ruedos en 2011 con nueva cantante, algo de lo que la propia Pepa renegó y Olé Olé lo intenta últimamente con su voz primigenia. Ninguna de las dos propuestas ha cuajado porque estamos hasta el toto de todo esto, igual que con Mecano. Atrévanse a lanzar material nuevo, a reinventarse a buscar la formula de arañar nuevo público y déjense de refritos, recopilaciones, ediciones aniversario y mil cosas estúpidas que solo sirven para acentuar su decadencia. Hay que retirarse dignamente…

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Versiones Estelares: “Come Prima” de Golpes Bajos

Una de las canciones italianas más populares de todos los tiempos. Una de las más interpretadas: desde Tony Dallara a Doménico Modugno pasando por la francesa Dalida o los norteamericanos The Platters. Hubo hasta versión en japonés. Esta que nos ocupa es del año 1985. Respetando el tema original de Mario Panzeri, Vicenzo Di Paola y Sandro Taccani, los chicos de Golpes Bajos demostraban, con esta versión, su extrema versatilidad. Podían ser semi-siniestros, rockeros, folclóricos, punk, salseros o adalid de la música ligera. Todo eso eran Teo Cardalda, Luis García, Pablo Novoa y, sobre todos ellos, Germán Coppini. Éste último era el que dotaba de personalidad cada uno de los estilos musicales que abordaban los de Vigo. 

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“Come prima” estaba incluida en el primer elepé del cuarteto, “A santa Compaña”. Trabajo que venía precedido por el enorme éxito, sobre todo de crítica, del mini álbum de debut, con clásicos de la talla de “No mires a los ojos de la gente” o “Malos tiempos para la lírica” (aunque muchos se olvidan de que esa joya incluía otras piezas muy destacables como “Estoy enfermo” o la magnífica “Tendré que salir algún día”).

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Germán Coppini venía del punk, vestía su voz de negro. Una de las voces más reconocibles del pop español de todos los tiempos, por cierto. Una de las poses más imitadas, también. La sorpresa fue mayúscula al ver cómo el disco cambiaba de registro en su tracklist de forma tan radical, sobre todo en su cara b. De la muy oscura y localista, “A santa compaña”, a la delicada y costumbrista, “Cena recalentada”, pasando por la versión más melancólica de nuestra protagonista, “Come prima” o la asfixiante “La reclusa”, sin olvidar su primer single, “Fiesta de los maniquíes”. Eso era, precisamente, este álbum; una fiesta de ritmos, de poderosos bajos, de grandes músicos, de una imaginación impecable -e imposible para alguien tan joven- y una voz que era pura tristeza y que daba vida a las mejores letras que se hayan escrito en los primeros 80. Germán era un poeta inmenso que se fue demasiado pronto, aunque sólo físicamente.

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Hits que nunca lo fueron: “Mil siluetas” La Unión

Este es otro de esos grupos cuyo pasado es mucho más interesante que su presente y más aún conforme pasan los años. Para mí su carrera terminó con el álbum  4×4, sin desmerecer el resto de la misma. Lo que me lleva a pensar en el poco interés que le pusieron al oscurantismo, la lírica y toque afrancesado, desde entonces, en pro de una comercialidad que tuvo su momento culmen con los tres siguientes discos. Su primer álbum se titulaba como esta misma canción. “Mil siluetas” fue una obra tan inspirada como moderna. Canciones de una estética cinematográfica y literaria. El imaginario de Boris Vian al servicio de unos jóvenes de estética elegante y melodías de extraña estructura producidas por el dúo Nacho Cano-Rafael Abitbol. Tras dos mega hits como “Lobo-Hombre en París” y “Sildavia” cabía la posibilidad de poder seguir explotando el elepé con mayor fortuna. La elección del tercer single, “Cabaret” no fue para mi gusto la más acertada. La larga vida de éxito de los dos primeros sencillos hicieron que el tercero saliera a la luz más por compromiso que por ganas. Imagino que la compañía quería provocar un nuevo disco cuanto antes para seguir la inercia del éxito y no perder el tiempo en un disco que ya había sido amortizado de más. Las prisas no son buenas y si no que se lo digan a Mecano y ese atropellado e irregular segundo álbum, “¿Dónde está el país de las hadas”

En el debut de La Unión había joyas escondidas. Muchas. Desde “Eclipse total” a “Mujer cosmopolita” pasando por la cara b del primer éxito del grupo, “La Niebla”. Pero es “Mil siluetas” la canción más lograda, la mejor producida, la mejor cantada, la que erizaba el vello en la piel. Podría haber sido el single definitivo que se diera la mano con esa otra obra maestra, tan Roxy Music, “Entre flores raras”, el adelanto de su segundo LP, “El maldito viento”. Éste disco no tenía tanta consistencia como el anterior pero aún mantenía ese halo cinematrográfico del que hablamos al principio. Y un éxito más que tampoco lo fue, esta maravillosa “Máquina del tiempo”.

 

Hits que nunca lo fueron: Magenta “El Pasillo Estrecho”

Corría el año 1985 y este trío burgalés enamoraba a propios y extraños con un solo disco, el primero y el último. Magenta y “La reina del salón”, producidas por un excesivo Nacho Cano, le daban color (no fucsia, más bien negro) a una edad dorada para el pop en España. Meses antes de la puesta de largo del elepé se publicada esta delicia como adelanto. Llegó el afrancesamiento máximo del pop español y no solo por el idioma elegido para interpretar “El pasillo estrecho”.
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Extraña melodía, estructura más rara aún, violines que chirriaban, pianos mágicos, teclados muy Nacho Cano y un bajo contundente, hicieron que esta canción nos llamara poderosamente la atención. Por obra y gracia de los archivos de RTVE hemos podido encontrar una de las pocas muestras de este talentoso trío en televisión, cuando en la nuestra era habitual ver música en pantalla. Hemos visto otros vídeos, pululando por YouTube, de las preciosas, “Detrás de mí”, “Los Salvajes” o “La reina del salón”, incluso de la cara b de “Detrás de mí”, “Sin botas”, pero hasta el momento no habíamos podido disfrutar de la puesta de largo de Magenta. Canción que pasó sin pena ni gloria en España pero que a una inmensa minoría aún nos sigue emocionando como entonces.

Más información: Magenta estaba compuesto por Marta Barriuso (cantante), Rosario Mazuela (bajo) y Pilar Gil (violín).  Su cantante, Marta Aurora Barriuso, pasó a trabajar como locutora en Radiocadena Española, en el espacio nocturno de Jesús Marchamalo, Noches de Alanda, cuando el escritor y periodista le pidió a Carlos Faraco que le recomendase ‘una buena voz’. Posteriormente, Marta Barriuso se dedicó casi exclusivamente al doblaje y la producción de sonido.2 Marta, que es hermana de la locutora y actriz Tina Barriuso y del poeta y político Tino Barriuso, es una concienciada activista musical.